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¿El afiliado es un consultor?

Hemos hablado bastante ya sobre el afiliado, su trabajo, la importancia de su función y las características de su actividad. En varias publicaciones, aprendimos sobre su función de educador, cómo promociona y difunde información, su papel en el soporte y en la atención e incluso su parte en la fidelización de los clientes. Sin embargo, hay otro aspecto relevante que considerar y está directamente relacionado a la definición de su tarea. ¿Ya habías notado que, cuando eres un afiliado, también eres un “consultor”? Veamos entonces un poco sobre el afiliado como consultor.

¿Afiliación es lo mismo que consultoría?

Cuando decimos que el afiliado puede ser considerado un consultor, ¿a qué nos referimos? Puedes pensar que estamos locos, si creemos que el afiliado es un consultor, ¿pero será que realmente enloquecimos? Claro que no es un consultor tradicional, en el que, probablemente, estés pensando. Es decir, aquel que llega a una empresa, visualiza los diferentes sectores, analiza las tareas realizadas y procura ver qué cosas se hacen adecuadamente, pero fundamentalmente, que busca dónde está aquello que se deba resolver. Esto es, el método de trabajo que deba modificarse, el proceso que se tenga que mejorar o los aspectos técnicos y de infraestructura que estén para renovar. Y eso está correctísimo, pero también hay otro tipo de consultoría un poco diferente y es esta llevada a cabo por el afiliado, muchas veces, inconscientemente.

Pero entonces, por qué considerar al afiliado como un consultor? Como recién mencionamos, el papel fundamental de los consultores es observar el trabajo que se hace en una determinada empresa, de qué manera se realiza, qué tarea le toca a cada persona, los resultados que se van obteniendo y cuáles eran los que se esperaban. Todo eso para entender la meta de la empresa, mediante qué procedimientos pretende llegar a ella y en qué nivel de ese proceso se encuentra; básicamente, si está alcanzando lo que pretende alcanzar. Y el afiliado, indirectamente, cumple parte de esa función. Claro que no es su objetivo, pero termina siendo parte de ella, en segundo plano. Respondiendo a la pregunta del subtítulo, entonces, no es lo mismo afiliación que consultoría, pero podemos afirmar que, de algún modo, el afiliado se vuelve un consultor, desde el momento en el que se transforma en un intermediario entre la empresa y los potenciales clientes.

¿El afiliado hace consultorías propiamente dichas?

Claro que no, pero hay ciertas características de su trabajo que pueden ser de mucha ayuda a la marca, como si fueran datos obtenidos a partir de una consultoría. Sin dudas, el afiliado puede ser un canal de acceso a mucha información importante para el crecimiento de la marca y, consecuentemente, de sus propias ganancias.

Toda información y opinión de los potenciales clientes, que un afiliado le pueda ofrecer a la marca, es información útil. Es común que las empresas presten atención a tantas cosas que terminen dejando otras de lado. O quizás no es que las dejen de lado, sino que ni siquiera lleguen a conocerlas. Es ahí que comienza un papel importante del afiliado, y no es precisamente la adquisición de nuevos clientes. Debido a su mediación en el proceso de venta, el afiliado puede funcionar como un consultor, ya que, queriendo o no, se vuelve un receptor de sugerencias y también de reclamos. Todo eso es material de trabajo para la marca, pues representa el sentimiento de las personas con respecto al producto que esta ofrece. Así, esos potenciales clientes pasan a ser informantes que, por medio del afiliado, comunican sus intereses, preferencias, incomodidades y disgustos. El afiliado observa la actitud de la personas, considera los comentarios que hacen y transmite su percepción a la marca. Eso significa que comunica los datos reales en cuanto a lo que debe mejorarse y lo que debe mantenerse y de qué forma. Lo que, al final, viene a ser una opinión casi de consultor.

¿Cuál es la ventaja de ver el afiliado como consultor?

Ese papel del afiliado resulta muy importante para la marca y funciona de dos maneras. Esa “consultoría” sirve para mejorar los procesos y productos, para los actuales clientes. Pero también sirve como una especie de método de prevención de problemas. Eso porque, al saber lo que las personas quieren, qué no les gusta y qué creen que es correcto, lleva a que la marca corra con ventaja. Quiere decir que, en algunos aspectos, en vez de preocuparse por encontrar la solución adecuada a los inconvenientes, evitará que esos inconvenientes sucedan.

Quiere decir que, con esa función del afiliado, la marca solucionará algunos problemas y evitará otros. Por ese motivo, es realmente importante la buena disposición del afiliado para estar atento a lo que puedan comunicar los clientes y para trabajar en equipo con la marca, buscando aumentar las ventas. ¿Qué te parece?

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